
jueves, 31 de diciembre de 2009
la noche nevada

miércoles, 30 de diciembre de 2009
PREGUNTAS

Alguien me dijo alguna vez que la vida es como una partida de ajedrez. Quien más sabe gana al final del trayecto. Pero, en la vida, ¿como se gana o se pierde al final del trayecto? Todos terminaremos bajo un monton de tierra.
Las partidas en cualquier juego se empiezan, llega el medio y se teminan. Hasta aqui seía igual que en la vida. Empieza un día. Con el tiempo va abanzando y. al final, termina. Pero ni se gana ni se pierde, como en los juegos.
¿A qué se refería con lo de ganar o peder? El trabajo temina en la jubilación, los amigos van y vienen, los conyujes terminan muriendo antes o despues, los hijos vuelan fuera del nido cuando son mayores y lo aprendido se temina olvidando con el tiempo. Todo esto me hace plantear que nada hay que ganar o que perder. Aun así... me planteo la vida de un voluntario de clase obrera frente a una persona de clase alta adinerada que no colabora en todo aquello que por su posición podría.
¿Que mueve a un voluntario a hace dicha lavor a la sociedad?Ellos, al igual que el resto de personas, no ganan nada haciendo esta lavor, sin embago, pierden un tiempo que podrían estar gastando en otras cosas. ¿Que ganan?¿Es posible que haya alguna clase de recompensa oculta?
¿Qué reciben los que tienen una actitud egoista ante la vida?¿Como ganan ellos?¿Que pieden?
Tambien se dice que es aquello que pasa mientras que pensamos en otras cosas. ¿Entonces, por qué existe la filosofía si pensar no sirve de nada?Pero, ¿Qué es la vida sin pensamiento? ¿El pensamiento y la vida tienen que ir necesariamente unidos?
ALGO

LÁGRIMAS POR UN TRAIDOR

lunes, 28 de diciembre de 2009
UNA CARTA

viernes, 18 de diciembre de 2009
LOS TEJADOS

martes, 15 de diciembre de 2009

lunes, 7 de diciembre de 2009
A UN HERMANO PERDIDO

domingo, 6 de diciembre de 2009
SE LO QUE HAY PERO AÚN ASÍ....
sábado, 5 de diciembre de 2009
LAS PERSONAS
Las banderas pasean por la calle principal de la ciudad. Con un silencio respetuoso todos miran la tela que representa sus países de procedencia. domingo, 29 de noviembre de 2009
EN VEZ DE ESO

sábado, 28 de noviembre de 2009
LA MÁGIA

viernes, 20 de noviembre de 2009

QUERIDOS REYES MAGOS

sábado, 7 de noviembre de 2009
el abuelo

miércoles, 4 de noviembre de 2009
la lluvia

domingo, 1 de noviembre de 2009
En un tiempo de sueños y espe
ranzas, una estrella bajó del cielo. Quiso nacer y tener cuerpo, alma. y, para esto, se introdujo en el cuerpo de una joven doncella de alta cuna.
Esta jóven era hermosa. sus preciosos ojos azules iluminaban el cielo y daba vida a la mar. Era elegante y bondadosa.
En poco tiempo, la chica se casaría.
Su galán era un tipo frío y con el corazón más duro que una piedra. Sus ojos muestran crueldad.
Aún así estaba obligada a casarse con él. Este hombre era de buena familia, con bastante dinero. En cambio, ella y su familia vivían en una casa que se les venía a bajo. En el techo faltaban tejas y las piedras de las paredes no se tenían bien una encima de la otra. A penas tenían para comer o para vestirse bien.
Él proporcionaria a su familia las cosas que le hacía falta y esa estabilidad que ella tanto ansiaba.
En realidad, ella amaba a otro chico. Este otro individuo era de la misma condición social que ella pero el amor que semtía era recíproco. Ambos se amaban. Ese amor duraría la imensidad del tiempo, transpasaría las froteras del universo.
Aun sintiendo esto tan hermoso, se casó con el chico rico. Pensaba que ante todo, estaba el bienestar familiar y no el propio.
el febril enamorado, al enterarse de la fatal boda, decidió suicidarse. Se fue al rio, se subió al puente y desde ahí se tiró con el nombre de su amada en la boca.
viernes, 30 de octubre de 2009
los ojos

lunes, 26 de octubre de 2009
el atardecer

Una chica miraba por la ventana esperando poder escapar de su casa como el sol se escapaba del cielo cada noche.
El sol vailaba y cantaba al irse a dormir, pero ella, a esas horas, solo podía llorar. Derramaba lágrimas cada vez que tenía que dormir. Era una tortura cuando las cuatro paredes a las que ella llemaba hogar se quedaba en silencio y se tenía que quedar sola. Sola con el silencio.
A partir de esa hora, la casa se quedaba vacía, solitaria. No se oía pasar ni a una mosca. De vez en cuando, en la calle se escuchaba un buho o, a algún murcielago aletear por allí cerca.
Se podía distinguir desde su cuarto las voces de las personas que en verano se sentaban en sus puertas a hablar y sus risas en mitad de las conversaciones.
Echa de menos las caricias que él le daba cada noche y cada día. No consigue olvidar los gritos que tanto le consolaban a última hora del día, ya cuado el sol llegaba a su fin.
Recordaba su aliento con olor a jazmín y azalea al llegar del trabajo. Él siempre, al terminar de trabajar, se duchaba y perfumaba. No quería llegar a casa oliendo a sudor. Decía que su princesa no devía sentir la suciedad en su cuerpo.
Al llegar él a casa, siempre la cojía en brazos y la llevaba hasta la cama. En sus 18 años de vida,no recordaba recordaba una sola vez en la que él estuviera en buen estado de salud y no lo hiciera.
En los dos últimos años, casi no lo había echo. Cayó enfermo y esto fue a peor cada día.
Cada día tosía más, le dolía con más intensidad todo el cuerpo y su memoria le fayaba cada vez más. No estaba acostumbrada a verle tan
devil, tan desprotejido.Cada noche se pasaba sentada a los pies de su cama. No quería dejarle. Solo quería protejerle ante todo mal. Sabía que esa protección llegava tarde pero sentía que debia hacerlo. Al fin y al cabo, su abuelo la había cuidado y protejido desde muy niña.
Ahora, al haberse ido, al no estar para decirla qué deve sentir, se encontraba perdida, sin saber que hacer. El guía de su vida había desaparecido. Ya todos los atardeceres eran tristes, melancólicos. Ya, estos no eran lo mismo.
domingo, 25 de octubre de 2009


viernes, 23 de octubre de 2009
EL TIEMPO Y LA JOVEN

miércoles, 21 de octubre de 2009
EL DIARIO

Una noche de verano calurosa, la mirada de Luna se clavaba en el lago donde iba de pequeña con su padre, Mario. Pensaba en los buenos ratos que había pasado con él. Ya sólo le quedaba un viejo diario que tenía entre sus manos. En él contaba todos sus recuerdos y secretos desde que su madre y él se conocieron hasta poco antes de su muerte. Leía como se sintió su padre al tenerla por primera vez entre sus brazos, como le enseñó a andar, o como lidiaba con los chicos que no les convenía, o el día de su niñita, a la que tanto adoraba.
No entendía como, si la quería tanto, como la había dejado tanto tiempo sola y nunca se había preocupado por ella. ¿ Qué sentido tenía eso?
Su propio padre, aquel que decía que la adoraba tanto, pero que no se preocupaba por ella o por sus hermanos. No era agradable pensar esas cosas. Y más que ahora ya no estaba entre los vivos.
No sabía si le guardaba rencor, pena, o compasión. Creía sentir un poco de cariño por él, pero no estaba segura.¿Cómo sentir cariño por el hombre que no se había preocupado por ella?
Por su culpa no se hablaba con sus hermanos. Hizo que desde pequeños se pelearan y por más que ella intentara remediarlo, no podía. Por su culpa ahora estaba sola. Su madre murió cuando ella era muy pequeña. Sin ella, se encontraba perdida.
Recordaba que su padre le mató a su perro, y cuando se enteró de que este se había reproducido, buscó a esos cachorros, y también se deshizo de ellos.
Siguió leyendo aquel diario.
Contaba al mínimo detalle la vida que le dio a su madre, y no era precisamente buena.
La echaba mucho de menos. Su voz, sus caricias, que le peinara el pelo por las noches… Su madre del alma… lo mal que lo tubo que pasar con su padre.
Si había algo de bueno en lo que estaba leyendo…era la descripción de sus abuelos. Apenas tenía recuerdos de su abuela y a su abuelo no le había conocido.
Su abuelo tenía ojos verdes, piel morena y de estatura alta. A pesar de su atractivo físico, su caracter no era precisamente agradable. Tenía muy mal humor y sus salidas y entradas en el bar eran frecuentes.
Le entusiasmó la parte referente a su abuela. ella solo la había conocido con el pelo canos, su piel blanca y un poco pálida por la edad, y abundantes arrugas. La recordaba con su ropa negra. A las alturas que ella la conoció, la mujer ya había enterrado unos cuantos hijos y la tristeza la hacía patente así. De otra forma, no sabía hacerlo.
En el diario tambien ponía lo dura de caracter que era. Solía meterse el mundo en su mochila y llevarlo en sus espaldas. recojía algunos comentarios de la gente refiriendose a lo bien que vailaba en sus tiempos mozos. Esto me llenaba de orgullo y satisfación.
A partir de ese diario les conocía mejor.
En otra parte del diario, describía a su hija, a esa niña adorable de pelo ondulado y negro, de ojos verdes penetrantes, figura esbelta y alta. Las páginas que hacen referencia a ella están llenas de emoción y ternura.
La describía como una chica fuerte, aunque sensible; atenta, pero no en exceso; lista y, esta vez, demasiado...según como la ponía en ese cuaderno, parecía que descríbia a su abuela.Físicamente se parecían mucho, pero no sabía que en carácter serían también tan parecidas. Aun que siempre le habían dicho que se parecía más a la abuela de su padre, la madre de su madre.
Cada palabra era más tierna que la anterior. Su corazón empezaba a ablandarse hacia el dueño de aquella libreta a medida que el sol se ponía en lo alto. Esto ella lo notaba, así que decidió dejar la lectura hasta la noche siguiente. Pero no podía dejarlo. Algo le impedía dejar esos papeles de lado.
Poco a poco, iba terminando la lectura. Cuando se quiso dar cuenta, era las diez de la mañana. A estas horas y, despues de toda la noche lellendo, solo le quedaban cinco páginas, así que ahora no la iba a dejar.
Al terminarla, se duchó, vistió y se dirigió al cementerio. Sentía la necesidad impetuos
a de ir a ver a aquellos que ya no estaban a su lado.
Se sentó al lado de la tumba de aquel que le había echo tanto daño. Le miró fijamente.
En un arrebato de rabia, se puso a gritar a la foto que le recordaba a él. No entendía por qué le había echo tanto daño si tanto la quería.
Acto seguido, se relajó y se puso a llorar de rabia. Gracias a él se había perdido el conocer a su abuela en profundidad. Se perdió el sentir el cariño de su familia (de sus tíos y sus primos). Eso no se lo perdonaría jamás.
miércoles, 14 de octubre de 2009
EL ESPEJO


