Puede que una vez el viento trajera el recuerdo de tu aliento o el roce de aquel beso que pudo ser pero no fue.
Puede que la luna mire desde la cúpula celestial queriendo robar de mi piel aquellas caricias que una vez soñé.
Puede que las estrellas bajen y se reflejen en tus ojos, como si de un espejo hubiera dentro de cada uno, solo para evitar que yo los vea.
Puede que el sol ilumine tu camino, ese que te aleja día a día de mí, dejando un rastro de sufrimiento que puede que me permita seguirte hasta el fin del mundo.
Puede que las olas que una vez mojaron nuestros cuerpos ahora sientan las caricias de aquellos otros amantes.
Puede que los sueños que una vez nos unieron, ahora nos separe pero siempre los llevaré dentro.
Puede que en el pasado, me quisieras, pero ahora estoy segura que me olvidaste.
Puede que alguna vez quise creer que te olvidé, pero en este momento se que no puedo sacarte del alma.
viernes, 7 de mayo de 2010
puede...
martes, 20 de abril de 2010
ENTRE CENIZAS
sábado, 10 de abril de 2010
QUERIDI ALFREDO...TE QUIERO

Querido Alfredo:
Esta carta no se bien si quiere decir hola o adiós.
Durante algún tiempo te he estado viendo cuando cojo el autobús. tu lo conduces y puede ser frecuente y normal que me encuentre contigo. Pero por azares de la vida, unas veces te veo mucho y otras casi nada.
De una vez a otra pueden pasar algunas semanas, o meses. En escasas ocasiones, son días.
Si soy sincera... no se que pensar de ti. Hay algunas veces que me hablas mucho y otras, que en cambio, no me dices nada, a penas hola.
Me dicen que quizás te gusto y confieso que me encantaría que fuese esta opción. En otras ocasiones me comentan que eres un chulo más, del montón. Y yo, en medio, no se que pensar, ni que sentir.
Cuando te vi por primera vez sentí como un escalofrío recorría todo mi cuerpo. Eras el conductor más joven que cogía el volante de esta línea. Me quedé embobada en tus ojos marrones, en tus manos fuertes... Deseaba que ese viaje no terminara, que la parada de destino se borrara del mapa.
Desde entonces no se puede decir que coja el autobús para llegar de una parada a otra, y menos cuando tú vas al volante.
Al llegar a múltiples rezo por ver tu rostro a través de una puerta o de una ventana, intentando que si me ves, parezca que no te he visto y que me saludes con la mano.
Alguna vez me has saludado cuando yo iba de paseo con mis amigos. La cara se me iluminó en dos segundos. La felicidad inunda todo mi ser.
Desde la última vez que me saludaste con la mano por la ventana del autobús en Cánovas, solo te he vuelto a ver una vez.
Ese día iba a ayudar en transporte adaptado de Cruz Roja y decidí coger la línea ocho. Ahí estabas tu, con esa sonrisa que me derrite el alma.
En esta ocasión solo cruzamos un hola al entrar yo ya que tu hablabas por teléfono y al salir, te despediste de mi. Aun que es una tontería, esto último me hizo mucha ilusión.
Al terminar los transados fui a coger la misma línea que me ha llevado hasta
Esta vez fuimos todo el camino hablando. En medio de esta conversación me confundes por recuerdos que tengo de otras veces que hemos hablado y lo que me dices. Solo quiero saber una cosa: ¿ME QUIERES O NO?
viernes, 19 de marzo de 2010
tierras de Granadilla

domingo, 14 de marzo de 2010
UN TRABAJO SOBRE EL ALZHEIMER PARA NFP PARA LLEGAR A SER T.A.S.S.

Colectores externos
-Cuando la incontinencia empieza a ser algo ¨¨ normal ¨¨, el médico le puede poner un colector externo. A este tambien se le denomina ¨¨ potochín ¨¨.
El pitochín es un sistema que se coloca en el varón de forma parecida a un preservativo. Esto se conecta a través de un tubo a la bolsa de diuresis.
Los dispositivos femeninos son similares.
Cómo colocar o retirar el colector externo:
Para colocar esto el cuidador debe:
1- Lavarse las manos
2- Colocarse unos guantes desechables.
3- Acto seguido se lava con esmero la zona genital el usuario.
4- Secar bien dicha zona
5- Si es un barón, se coloca el pene en posición horizontal y se coloca el adhesivo del sistema. Si es una mujer el adhesivo se coloca alrededor de los labios mayores.
6- Se une el colector con el colector
Problemas de estreñimiento:
- Puede ser debido a una dieta baja en fibra,, por que no se consume bastante líquido o por la falta de ejercicio.
- Esto se puede evitar con más fibra, agua o ejercicio físico. Si esto no funciona se puede recurrir al enema.
El enema es una solución líquida que se puede adquirir en la farmacia. Para ponerlo, el cuidador debe:
. Leer las instrucciones.
. Lavarse las manos con agua y jabón.
. Quitarse joyas, pulseras y anillos.
. Colocarse guantes de látex.
. Poner un empapador en la cama para protegerla.
. Colocar al usuario de lado.
. Se descubrirá la zona anal del usuario.
. Colocar la cuña cerca del paciente para cuando empiece a defecar.
. Retirar el tapón del enema.
. Introducir el embase del enema unos cinco centímetros en el año.
. lentamente, verter el contenido del enema.
. mantener al usuario en esa posición entre 10 y 15 minutos.
Sondaje vesical
Hay dos tipos: temporales o permanente y puede tener motivos terapeuticos o para diagnosticar alguna enfermedad.
Se introduce una sonda en la vejiga. Tiene el tubo y la bolsa.
La bolsa tiene distintos tamaños y está marcado de 100 en 100centímetros cúbicos. Se deben cambiar cada cierto tiempo.
Los fines del sondaje son:
. facilitar la evacuación.
. controlar la orina que puede producir el usuario
Para cambiar el sondaje:
. Al cambiarla, el cuidador se a de lavar bien las manos.
. Con povidona yodada se limpia la zona de la vía.
. Se mete el tubo de la orina a la conexión de la sonda.
. Se cambia la bolsa al menos una vez al día.
. La bolsa siempre tiene que estar más baja al nivel de la vejiga para que la orina caiga bien.
. Observar que la orina circula como es debido.
NECESIDAD DE MOVIMIENTO
Según avanza la enfermedad, aparece, según sus fases, en su primera fase, se procura que el usuario tenga buena actividad física.
En la segunda fase aparecer hiperactividad, de ambulación constante y seguimiento del cuidador a todos los sitios a los que él va.
En la tercera, la persona se hace más sedentaria y todas las consecuencias que esto conlleva.
En casos de hiperactividad o similares se puede recurrir a paseos al aire libre, siempre en compañía.
Se le debe proponer actividades que le resulten atractivas, aunque sean repetitivas, como enrollar ovillos de lana o ver fotos.
En la fase terminal se ve disminuida considerablemente, permaneciendo la persona mucho tiempo en la cama causando problemas como la úlcera por presión. En estos casos son necesarias las movilizaciones evitando en la medida de lo posible problemas similares a las úlceras. Por este motivo es frecuentes las movilizaciones de la cama al sillón.
Úlceras por presión
Tambien son denominadas escaras y son probadas por el roce continuo y durante mucho tiempo al día de algo sobre la piel. Por ejemplo, de estar mucho tiempo en la cama. Esto provoca problemas circulatorios y puede acabar en la necrosis de la zona.
Las escaras pueden ser provocadas:
. Incapacidad e inmovilidad
. Incontinencia urinaria o fecal.
. Obesidad.
. Traumatismos cráneo cefálico.
. Diabetes.
. Calidad de los cuidados.
. Enfermedades neurológicas.
. Malnutrición.
. Delgadez extrema.
. Politraumatismos.
. Infecciones.
. Higiene.
. Fármacos.
Las escaras aparecen en las zonas de la piel donde hay cerca prominencias óseas como, por ejemplo, en los tobillos. Tambien depende de la posición que adopte el usuario a la hora de estar acostado.
Para prevenir estas cosas, lo primero que hay que hacer es elaborar un plan individualizado, ya que la aparición o la evolución de estas cosas suele ser distinta en cada individuo.
Una de las recomendaciones que se hace al cuidador es que haga cambios posturales cada 2 ó 3 horas.
Si sufre cambios de conciencia se debe realizar estos cambios con un plan y realizar otro para mejorar la movilidad articular.
La cama hay que cambiarla diariamente, cuidando la limpieza de las sábanas y mantas y las arrugas, ya que estas pueden hacer daño a una úlcera ya echa o puede facilitar la aparición de nuevas.
Prevenir las úlceras:
. Cambios posturales que se han de realizar de forma estricta. Evitaran Deformidades, contracturas, anquilosis, etc.
. Prestar una atención especial a la higiene.
. Mantener una alimentación correcta.
. Hidratar las zonas de riesgo.
Posiciones para los cambios posturales:
. Decúbito supino.
. Fowler.
. Semi-Fowler.
. Decúbito lateral.
. Decúbito prono.
Necesidad de reposo y de sueño.
Los trastornos más frecuentes son:
. Desorden neurológico.
. Reposo durante el día.
. Efectos de la medicación
. Falta de rutina a la hora de dormir (acostarse y levantarse cada día a una hora, acostarse o no la siesta, etc.).
Para evitarlo hay que:
. Tener satisfecha todas las necesidades.
. Establecer un horario de sueño.
. Dar masajes antes de dormir.
. Darle la dedicación justa y con agua.
. Extremar las medidas de seguridad para que no salga a la calle.
Mantener la temperatura
Esto es importante ya q si la persona se pone una ropa inadecuada puede enfermar. Para evitar esto se puede:
. Retirar la ropa del armario de otras estaciones.
. El usuario no debe usar electrodomésticos como estufas. De igual manera que la ropa, se puede guardar en las estaciones en las que no se utiliza.
Higiene, arreglo personal y protección personal
La persona enferma de alzheimer tiende a descuidar su higiene personal. Los problemas más frecuentes son:
. no quiere asearse.
. no quiere arreglarse.
. se puede poner la ropa del verano en invierno.
. se pone la misma ropa durante varios días.
. se pone varias prendas iguales una encima de la otra, por ejemplo, dos faldas.
. no diferencia la ropa de casa de la de vestir.
Claves para trabajar con un enfermo de alzheimer.
A la hora de trabajar con este colectivo hay que tener en cuenta que el usuario sabe que lo tiene.
Puntos que hay que tener en cuenta:
. El usuario debe saber lo que les pasa.
. Tiene derecho a ser tratado con dignidad.
. Se debe aceptar al usuario con el alzheimer.
Señales de alarma.
En esta parte se debe observar:
. Disminución de la memoria: hay que observar si son frecuentes o no´
. Problemas con el lenguaje: problemas para encontrar la palabra justa en el momento adecuado.
. desorientación en el tiempo y en el espacio: cree que está en un lugar que no es el correcto y puede creer que está en verano estando en invierno.
.dificultad para el pensamiento abstracto por ejemplo, con el manejo de dinero.
El alzheimer es una enfermedad difícil de detectar ya que el enfermo físicamente parece estar bien.
En lo referente a la conducta hay que tener en cuenta que la persona sabe lo que le pasa y que esto no se debe convertir en un tema tabú. Hay que tener en mente unos puntos:
. Facilitar la comunicación.
. No echarle la culpa por sus olvidos.
. No estar intranquilo o con ansiedad.
. Mantenerlo activo en todos los sentidos.
domingo, 7 de marzo de 2010

miércoles, 17 de febrero de 2010

domingo, 24 de enero de 2010
LA PRINCESA

Se escucha de fondo la televisión. En la dos suena un reportaje de la España medieval.
A sus cinco años, no sabe que significa la palabra medieval, y menos sabe qué es la
época medieval o que influencia tubo en España.
- Mamá ¿qué es la época medieval.
- Tesoro, la época medieval se refiere a un periodo de tiempo donde las chicas era
muy guapas y llevan vestidos largos y muy bonitos - sacó un libro donde hay
ilustraciones de la época. Lo abre por una época. Se lo enseñó.- como estos ¿ves? Los
chicos son altos y muy guapos. Tienen los ojos azules y verdes. Los chicos tambien
tienen el pelo a media melena, al contrario que las chicas, que lo tienen largo, pero se
lo recogen y se hacen bonitos peinados.
- ¿Dónde viven?
- En castillos muy grandes y bonitos, con muchas habitaciones, torres muy altas y
grande jardines.
-Mamá, no me gustan esos vestidos. No ¿llevaban pantalones las chicas y no podían
haber príncipes feos?
- Normalmente no.- cogió una taza de café que tenía al lado del libro de los vestidos
que sacó anteriormente.-si quieres, te cuento una historia que me contó tu abuelo
cuando yo tenía más o menos tu edad y le hice esta misma pregunta.
- Si, mamá cuéntamelo, por favor.
- Ocurrió aquí mismo en Cáceres. En una familia de nobles, nace una niña preciosa.
Sus padres se sienten muy orgullosos de ella.
Esta niña, va creciendo y se convierte en una hermosa joven. Pero no es como todas
las princesas o chicas de la nobleza de la época.
- Entonces, ¿cómo es mamá?
- Su pelo es rizado, pero no lo tiene largo. Lo tiene muy corto, como lo tiene papá,
¿entiendes? Sus ojos no son verdes, son oscuros, muy oscuros. Cuando ella mira,
puede arrebatar el alma del ser más poderoso. Esta princesa lleva pantalones, como los
chicos. A ella tampoco le gustan los vestidos. Siempre lleva camisas de manga ancha y
de cintura estrecha. Le acompaña un bonito chaleco marro o negro. En la camisa lleva
algo parecido a una corbata, pero con muchos flecos. Toda esta ropa, le realza su
bonita figura.
Para salir de paseo, utiliza una capa ancha que le tapa el resto de la ropa y, un
sombrero muy grande y redondo, que, al lado de una oreja, se recoge (como cosido) al
lado de la oreja. Este sombrero se adorna con plumas de muchos colores normalmente.
Al salir a la calle, no se nota que sea una chica. Siempre baja la cabeza para esconder Su bonito rostro.
Le gusta la esgrima, la lectura, la música y la pintura. Ella no suele preocuparse por estar guapa, como las otras chicas. Prefiere atender a los que no tienen para comer o a
los que no saben leer, escribir y un mínimo de matemáticas. Siempre ha pensado que el
saber hace a una persona libre y quiere que todos sean libres, que nada los ate. Es una
gran persona y un soplo de aire fresco. Con razón sus padres la llamaron Diana.
Con frecuencia bajaba a la plaza a ver el mercado. Suele comprar comida para todo el
palacio, todo lo que hace falta. Los sirvientes se lo agradecen enormemente.
Desde que era pequeña, la gente del que se ocupa del mantenimiento del castillo la
han criado, protegido y querido. En ocasiones, más que sus propios padres.
Un día como otro cualquiera, Diana Salió al mercado. Esta vez, tuvo algo especial,
algo distinto al de el resto de días.
En el puesto de la fruta, comprando, se cruzó con un hombre un poco extraño. Tenía
cojera y una mano no le funcionaba bien. Era bajo y se le notaba con un poco de
sobrepeso. No es el típico chico muy guapo que se describen en todos los cuentos.
A pesar de todos sus defectos, tiene una mirada tierna y compasiva. Aun que en esa
misma mirada, se nota tambien un aura de rencor y deseo de distancia con la sociedad.
Por su traje y su capa, se puede apreciar que es alguien importante, alguien
perteneciente a la alta sociedad de la ciudad. Un campesino no tiene dinero para pagarse
esa clase de tela.
Detrás de él iban dos hombres con túnicas marrones atadas por la cintura por algo parecido a un cinturón hecho con cuerda. Eran dos frailes. Esto es un poco extraño, ya que normalmente son las mujeres las que van acompañadas por religiosas. Observando esto Diana, llegó a la conclusión que los llevaba para su protección.
Este extraño desconocido que tanto le llamó la atención se encontró en aquel lugar
con un hombre alto, moreno, guapo, con ojos azules y muy musculosos. El típico chico
guapo, un príncipe azul. Ella pensó que debían de ser familia o amigos realmente
íntimos. Al parecer de Diana (que no se suele confundir en las primeras impresiones),
este chico no debe de ser muy buena persona. Parece muy arrogante y que se cree más
que los demás.
Cuando Diana terminó en el puesto de la fruta, se dirigió hacia el mejor puesto de
fruta de todo el mercado. Por algún motivo, ellos también se dirigieron al mismo puesto.
En un primer momento, Diana pensó que era una coincidencia, que también iban a por
esa buena verdura que se vende allí.
Cargaba las bolsas de la fruta con gran esfuerzo. Al fin y al cabo, llevaba fruta para
todo el palacio. Su paso es lento. Tampoco tiene mucha prisa. Aun así, solo tardó cinco
minutos en llegar al puesto de la verdura, que se sitúa al otro lado del mercado.
Joaquín, el chico guapo, se acercó a ella por detrás, sigilosamente. Le dio con la mano
en el hombro y empezó a entablar conversación con ella. Aunque parecía un chico por
su forma de vestir y de comportarse, no se puede negar que es una chica. Aun así y
todo, este hombre, le confundió con un chico.
-Perdona, - le dijo Joaquín a Diana-¿no nos conocemos de algo?
Diana negó esto con la cabeza. Si hablaba debía poner una voz grave, como la de un
chico. No estaba convencida de poder hacerlo. Además, siempre se podría dar cuenta de
que realmente no es un chico.
-Pues me presento.-siguió Joaquín.- Mi nombre es Joaquín. Este es mi hermano
David. Dime, ¿eres nuevo en la ciudad?
Diana asistió con la cabeza. Una vez entablada una pequeña parte de la conversación, no
tenía más remedio que poner voz de chico.
- Soy de cerca- comentó Diana.- mi palacio está a un día de camino de esta ciudad.
- Si estás tan lejos, ¿que haces por aquí?
-Estoy visitando a unos familiares. Mi prima menor, la futura duquesa, Diana, va a Cumplir su mayoría de edad. Dentro de poco tendrá que elegir con quién casarse y
quiero estar aquí para que no cometa ningún error y, que quiera quien sea su elección,
sea una buena persona, que la sepa querer y valorar tal y como es ella y no por su futuro
título de duquesa.
-Está muy bien proteger a la familia- dijo David-. Es un gran tesoro. Pero, dinos,
¿cuál es tu nombre?
- Mi nombre es… es…- no sabía que decir. Nunca le habían echo esta pregunta hasta
este momento.- Ernesto. Me pusieron igual que a mi tío, el padre de Diana.
A Diana siempre le gustó ese nombre. Si hubiese sido realmente un chico, le hubiera
gustado que le hubiesen bautizado con ese nombre. A David, toda esta historia, le parecía un poco extraña. Es plausible que un primo quiera proteger a su prima, pero él es hombre también. Conoce bien la situación a la que se enfrenta su prima. Hay una gran probabilidad que todos o la mayoría los pretendientes que se le puede presentar vayan por interés, que la quieran sólo por su título. Este punto, le hizo sospechar. Por otra parte, su voz es un poco extraña. Tiene una tonalidad un poco rara. Por otro lado, le resulta un poco chocante que vaya con la capa tan cerrada. Todos echan la capa hacia atrás. Ernesto no. Le tapa todo el cuerpo. Piensa en qué puede estar ocultando. Pensó que, quizás guardara algún arma debajo de todo eso.
- Esta noche hay un gran baile en el palacio de mi hermano.- dijo David.- a ambos nos
encantaría que tu prima y tú asistierais. Por el afán de protección que procesas hacia
ella, nos encantaría conocerla. Debe de ser una chica muy especial.
- Lo siento. Yo podría asistir, pero no mi prima. Ella siempre se acuesta temprano. La
mujer que la cuida de pequeña, su haya, no le da demasiada libertad. Por otro lado, mis
tíos no la dejan salir.
Esto le hizo sospechar a David aún más que algo raro acontecía.
- Pero, en el cumpleaños de mi prima, tal vez podáis ir y conocerla. El gran baile será
dentro de poco. Supongo que seréis de aquí. No estaréis muy lejos, ¿verdad?
-Esperaremos la invitación formal
-La tendréis.
-Haber cuando tenemos un entrenamiento juntos- comentaba Joaquín a medida que la
cola avanza-. Quizás podamos echar una carrera a caballo o ver quien es mejor con la espada. Lo que prefieras.
Diana, con su poniendo su voz más grave, le respondió:
-No me gustan las artes bélicas. Prefiero hacer algo útil con mi tiempo libre y mi
vida. No quiero que la gente muera por luchas inútiles.
-¿Tienes miedo? ¿o es que no has recibido las enseñanzas más mínimas en
esgrima?- comentó Joaquín
-La recibí. Eso no evita que la considere inútil
-Cuando quieras, te reto. Sabes bien que no nos vamos a matar ni nada por el estilo.
recalcó Joaquín. -Ya de paso, mi hermano saldrá un poco del pequeño convento.
-¿Estas en un convento David?
-Si, temporalmente.
-Entonces, de acuerdo. Dime donde y cuando. Será divertido- dijo Diana.
- Ernesto, mañana al alba en la entrada norte de la muralla.
Ya era el turno de Diana para comprar la verdura. Le entregó una lista al de cosas que necesitaba. Este se lo dio, se despidió y se fue.
Al día siguiente, se levantó, se puso sus pantalones y su camisa y se marchó sigilosamente de la casa. Nadie se dio cuenta de su escapada hasta que ya fue demasiado tarde para evitarlo. Su padre se puso de muy mal humor al enterarse y su madre estaba realmente preocupada. Su pequeña, en un ataque de rebeldía, se escapó y se pudo poner en peligro.
¨¨ Es aún muy joven y no sabe los peligros que hay sueltos.¨¨ piensa la madre para sí. En su cara se refleja su enorme preocupación.
Mientras tanto, Diana se encuentra con David y Joaquín. Está contenta por que al fin
se enfrentará a un rival que no le dejará ganar por su condición social o por ser una chica.
En el primer caso, por que ambos son del mismo estatus y por el segundo motivo no se preocupaba por que no sabían que era una chica.
El saludo fue fugaz. Ambos tenían ganas de batirse en duelo. Desenvainaron sus espadas y empezaron.
A David le seguía dando mala espina Diana. Bueno, Ernesto, que es a quien ellos conocen.
En un momento dado, Diana se cae. En la caída, la capa que le cubre todo, se va echando hacia los lados dejando ver su silueta femenina.
David y Joaquín se sorprenden, como es lógico. Aunque David sospechaba que algo extraño pasaba con este individuo, no se podía imaginar que fuera para tanto el secreto que guardaba.
Joaquín se retiró rápidamente de la pelea. No quería hacerle daño a una chica.
Esta parada en la pelea, a Diana le molestó profundamente. Que fuera una chica, no significa que no pudiera hacer las cosas tan bien o mejor que un chico. Se enfadó muchísimo. No era justo.
Se levantó del suelo y empezó a gritar a David y a Joaquín.
- vamos, Joaquín, ¿por qué no peleas? ¿Es que me temes? Sabes que soy mejor que tu, ¡coge tu espada y lucha!
- ¡No!- repicó Joaquín.- podrías hacerte daño.
- Hasta ahora te voy ganando. No seas cobarde y pelea.
- Acabas de caerte.
- No por tu culpa.
- Pero podrías haberte hecho mucho daño.
David cogió su espada y siguió peleando con Diana en el lugar de Joaquín. David sabe bien que Diana tiene un gran manejo de la espada. Ha estado observando toda la pelea.
Una piedra en un mal lugar, no hace al buen espadachín en malo.
Esta nueva pelea, duró varias horas. David también ha dedicado mucho tiempo a entrenar. Todos se lo pasaron muy bien y ninguno salió herido, como habían acordado desde el primer momento.
martes, 12 de enero de 2010
miércoles, 6 de enero de 2010
UNA LLAMITA

Con la última luz del día muere tambien el sonido en las calles, las canciones y las voces.
Salen la luna, las estrellas llueven sobre la cúpula celeste.
Nada suena, nada cae, nadie ama, nadie odia. Por un instante, todo parece muerto por un instante, por un segundo.
Lágrimas brotan de la tierra y sobre ella, baila una llama que a penas empieza a nacer.
Como pequeña que es, le gusta bailar y cantar al son que marca el viento. Él le hace feliz, la protege y la cuida de las malas cosas.
Baila, baila y baila.
Una gitanita se asoma a su ventana. No puede dormir. Se sube a una silla y posa sus manos en el cristal. Siente envidia. La llama puede ser libre y jugar con la luna mientras que sus ojos verdosos solo puede admirarla.
Alguien viene por el pasillo andando de forma sigilosa, la coge en brazos y la lleva a la cama. Tiene que dormir.
Da vueltas y vueltas en la cama. Intenta conciliar el sueño pero no puede. Sigue pensando en aquella pequeña llama y en sus alegres contoneos. Se pregunta si se habrá extinguido o, si después de estos minutos habría crecido.
Se levantó de la cama cogió su muñeca favorita y salió del cuarto. Esta vez no se asomó a la ventana. Recorrió el pasillo hasta llegar a la puerta de entrada a la casa, la abrió y salió de la casa. Bajó las escaleras del edificio y recorrió los pocos metros que la separaban de la puerta del portal.
Al cruzarlo se encontró con esa llamita hermosa. Ya no era tan pequeña. Se había convertido en una seductora y elegante dama que iluminaba la noche.
Las dos bailaron toda la noche, al compás.