
viernes, 30 de octubre de 2009
los ojos

lunes, 26 de octubre de 2009
el atardecer

Una chica miraba por la ventana esperando poder escapar de su casa como el sol se escapaba del cielo cada noche.
El sol vailaba y cantaba al irse a dormir, pero ella, a esas horas, solo podía llorar. Derramaba lágrimas cada vez que tenía que dormir. Era una tortura cuando las cuatro paredes a las que ella llemaba hogar se quedaba en silencio y se tenía que quedar sola. Sola con el silencio.
A partir de esa hora, la casa se quedaba vacía, solitaria. No se oía pasar ni a una mosca. De vez en cuando, en la calle se escuchaba un buho o, a algún murcielago aletear por allí cerca.
Se podía distinguir desde su cuarto las voces de las personas que en verano se sentaban en sus puertas a hablar y sus risas en mitad de las conversaciones.
Echa de menos las caricias que él le daba cada noche y cada día. No consigue olvidar los gritos que tanto le consolaban a última hora del día, ya cuado el sol llegaba a su fin.
Recordaba su aliento con olor a jazmín y azalea al llegar del trabajo. Él siempre, al terminar de trabajar, se duchaba y perfumaba. No quería llegar a casa oliendo a sudor. Decía que su princesa no devía sentir la suciedad en su cuerpo.
Al llegar él a casa, siempre la cojía en brazos y la llevaba hasta la cama. En sus 18 años de vida,no recordaba recordaba una sola vez en la que él estuviera en buen estado de salud y no lo hiciera.
En los dos últimos años, casi no lo había echo. Cayó enfermo y esto fue a peor cada día.
Cada día tosía más, le dolía con más intensidad todo el cuerpo y su memoria le fayaba cada vez más. No estaba acostumbrada a verle tan
devil, tan desprotejido.Cada noche se pasaba sentada a los pies de su cama. No quería dejarle. Solo quería protejerle ante todo mal. Sabía que esa protección llegava tarde pero sentía que debia hacerlo. Al fin y al cabo, su abuelo la había cuidado y protejido desde muy niña.
Ahora, al haberse ido, al no estar para decirla qué deve sentir, se encontraba perdida, sin saber que hacer. El guía de su vida había desaparecido. Ya todos los atardeceres eran tristes, melancólicos. Ya, estos no eran lo mismo.
domingo, 25 de octubre de 2009


viernes, 23 de octubre de 2009
EL TIEMPO Y LA JOVEN

miércoles, 21 de octubre de 2009
EL DIARIO

Una noche de verano calurosa, la mirada de Luna se clavaba en el lago donde iba de pequeña con su padre, Mario. Pensaba en los buenos ratos que había pasado con él. Ya sólo le quedaba un viejo diario que tenía entre sus manos. En él contaba todos sus recuerdos y secretos desde que su madre y él se conocieron hasta poco antes de su muerte. Leía como se sintió su padre al tenerla por primera vez entre sus brazos, como le enseñó a andar, o como lidiaba con los chicos que no les convenía, o el día de su niñita, a la que tanto adoraba.
No entendía como, si la quería tanto, como la había dejado tanto tiempo sola y nunca se había preocupado por ella. ¿ Qué sentido tenía eso?
Su propio padre, aquel que decía que la adoraba tanto, pero que no se preocupaba por ella o por sus hermanos. No era agradable pensar esas cosas. Y más que ahora ya no estaba entre los vivos.
No sabía si le guardaba rencor, pena, o compasión. Creía sentir un poco de cariño por él, pero no estaba segura.¿Cómo sentir cariño por el hombre que no se había preocupado por ella?
Por su culpa no se hablaba con sus hermanos. Hizo que desde pequeños se pelearan y por más que ella intentara remediarlo, no podía. Por su culpa ahora estaba sola. Su madre murió cuando ella era muy pequeña. Sin ella, se encontraba perdida.
Recordaba que su padre le mató a su perro, y cuando se enteró de que este se había reproducido, buscó a esos cachorros, y también se deshizo de ellos.
Siguió leyendo aquel diario.
Contaba al mínimo detalle la vida que le dio a su madre, y no era precisamente buena.
La echaba mucho de menos. Su voz, sus caricias, que le peinara el pelo por las noches… Su madre del alma… lo mal que lo tubo que pasar con su padre.
Si había algo de bueno en lo que estaba leyendo…era la descripción de sus abuelos. Apenas tenía recuerdos de su abuela y a su abuelo no le había conocido.
Su abuelo tenía ojos verdes, piel morena y de estatura alta. A pesar de su atractivo físico, su caracter no era precisamente agradable. Tenía muy mal humor y sus salidas y entradas en el bar eran frecuentes.
Le entusiasmó la parte referente a su abuela. ella solo la había conocido con el pelo canos, su piel blanca y un poco pálida por la edad, y abundantes arrugas. La recordaba con su ropa negra. A las alturas que ella la conoció, la mujer ya había enterrado unos cuantos hijos y la tristeza la hacía patente así. De otra forma, no sabía hacerlo.
En el diario tambien ponía lo dura de caracter que era. Solía meterse el mundo en su mochila y llevarlo en sus espaldas. recojía algunos comentarios de la gente refiriendose a lo bien que vailaba en sus tiempos mozos. Esto me llenaba de orgullo y satisfación.
A partir de ese diario les conocía mejor.
En otra parte del diario, describía a su hija, a esa niña adorable de pelo ondulado y negro, de ojos verdes penetrantes, figura esbelta y alta. Las páginas que hacen referencia a ella están llenas de emoción y ternura.
La describía como una chica fuerte, aunque sensible; atenta, pero no en exceso; lista y, esta vez, demasiado...según como la ponía en ese cuaderno, parecía que descríbia a su abuela.Físicamente se parecían mucho, pero no sabía que en carácter serían también tan parecidas. Aun que siempre le habían dicho que se parecía más a la abuela de su padre, la madre de su madre.
Cada palabra era más tierna que la anterior. Su corazón empezaba a ablandarse hacia el dueño de aquella libreta a medida que el sol se ponía en lo alto. Esto ella lo notaba, así que decidió dejar la lectura hasta la noche siguiente. Pero no podía dejarlo. Algo le impedía dejar esos papeles de lado.
Poco a poco, iba terminando la lectura. Cuando se quiso dar cuenta, era las diez de la mañana. A estas horas y, despues de toda la noche lellendo, solo le quedaban cinco páginas, así que ahora no la iba a dejar.
Al terminarla, se duchó, vistió y se dirigió al cementerio. Sentía la necesidad impetuos
a de ir a ver a aquellos que ya no estaban a su lado.
Se sentó al lado de la tumba de aquel que le había echo tanto daño. Le miró fijamente.
En un arrebato de rabia, se puso a gritar a la foto que le recordaba a él. No entendía por qué le había echo tanto daño si tanto la quería.
Acto seguido, se relajó y se puso a llorar de rabia. Gracias a él se había perdido el conocer a su abuela en profundidad. Se perdió el sentir el cariño de su familia (de sus tíos y sus primos). Eso no se lo perdonaría jamás.
miércoles, 14 de octubre de 2009
EL ESPEJO

lunes, 12 de octubre de 2009

un silencio doloroso

domingo, 11 de octubre de 2009
Yo Quiero

viernes, 9 de octubre de 2009
EN MEDIO DE LA NOCHE

Son muchas las noches las que te esperé despierta. A cada instante miraba a la puerta y nunca te vi llegar a ella. Siempre me terminaba durmiendo a las cinco o a las seis de la mañana. Nunca estabas para ver como lo hacía.
Prefería pensar el tiempo mirando el reloj de cuco y abrazada a la manta que me regaló la abuela cuando aún era muy pequeña. La lumbre cantaba una hermosa canción al compás que marcaba el tic-tac del reloj. El olor a leña quemada inundaba la casa. Casi tapa tu aroma a rocío.
Ahora que sé que te has ido, que no vas a regresar, echo de menos esos momentos. Más que estos, los siguientes. Al despertar siempre me encontraba el desayuno preparado. Café, tres tostadas, dos magdalenas, un zumo de naranja natural, y una pieza de fruta que variaba según el día y tu sentimiento de culpabilidad.
Todavía tengo el tacto de tus labios en mi mejilla y tu mirada clavada en mi rostro al amanecer. Tus ojos azules llenos de vida, cada día se me metía más en el alma y me la arrebataba.
Otras veces, eras tu la que estabas en la cama, enferma. Cada día iba a verte. Te barría y fregaba la casa, quitaba el polvo y por último, te hacía la comida y te la servía. Dejaba la bandeja en una silla e iba hacia ti. Te ayudaba a incorporarte, con cuidado. Te ponía un babero para que no te mancharas. Nunca te gustó que te pusiese la servilleta como protector para la ropa. Decías que ese trozo de tela no cumplía esa función. Entonces, ponías tu espalda muy recta, subías la cabeza y me pedías que te hiciera un moño. Siempre te recordaba lo mal que me salían. Aun así querías que te lo hiciera. Me pedías tu camisa negra, que te ayudaba a ponerte. En esos instantes, tus ojos brillaban de un modo especial y tus labios casi marcaban una pequeña sonrisa. Te ponía la comida en una mesita con ruedas que solías tener en el cuarto.
Siempre me gustó verte comer. Las cucharas no estaban muy llenas ni los tenedores muy cargados. Eras elegante para todo, incluso comiendo.
Me quedaba en tus pies, mirándote.
Después de cada comida, recogía los platos e iba a fregarlos. Tras de mí cerraba la puerta de tu cuarto. En ocasiones dejaba un poco abierta. Por esa pequeña rendija, miraba durante unos minutos tu rostro tranquilo y sereno. En ocasiones, parecías ausente, distraída. Me encantaría haber tenido algún tipo de aparato para entrar en tu mente y descubrir todos los pensamientos que guardas en ti.
En las noches, vuelta a lo mismo. Butacón de madera como cama y tu vieja manta favorita sobre mí. Mirando cada instante la puerta, preocupada, sin poder dormir
El fuego canta con voz melancólica una canción al ritmo que marca el reloj de cuco y de su tic-tac. El olor a leña casi tapa tu olor a rocío recién caído.
Tu pelo de plata anima toda la casa, hasta que el alba vuelve a quedar todo en silencio.
miércoles, 7 de octubre de 2009
esto es lo que me haces sentir
si fuera mas guapa y un poco mas lista si fuera especial si fuera de revista tendria el valor de cruzar el vagon y preguntarte quien eres. te sientas en frente y ni te imaginas que llevo por ti mi falda mas bonita y al verte lanzar un bostezo al cristal se inundan mis pupilas. yo cierro los ojos tu apartas la vista, de pronto me miras te miro y suspiras,yo cierro los ojos tu apartas la vista, apenas respiero me hago pequeñita y me pongo a temblar.
esto es lo que siento cada vez que te veo en juventud, cada vez que estas de broma con alguien y a mi me ignoras. siento no tener el valor de levantarme de la silla y besarte directamente. como dice la cancion si fuera mas lista, guapa o especial, podría levantarme y besarte lo labios sin complejos. pero, soy bajuta algo gorda, tengo mucho lunares y para ser lista me falta mucho.
tambien es cierto, en mi caso, que me pongo mi mejor ropa para que tu me veas. me maquillo, me peino, y me quito las gafas. puede que tenga así mas posiblilidades de que te fijes en mi.
me gustaría verte suspirar por mi. sin embargo lo haces por otra y, encima es mi amiga. ella no te quiere pero tu a ella si. quizá seria menos doloroso si fuera otra persona...
por favor, fijate en mi. vivo por ti...
lunes, 5 de octubre de 2009

