miércoles, 17 de febrero de 2010


La soledad es:

Eso que abraza calidamente, haciendo besar el cielo y las estrellas sin necesidad de escaleras.

Es la que me canta nanas antes de irme a dormir hacendome soñar cosas imposibles, como la posibilidad de volar o la de ser amada.

Son los segundos gastados sin remedio mirando por la ventana.

Es cada lágrima derramada por la espera de lo que nunca va a llegar.

Es ese príncipe azul que llegó, se fue, y nunca quiso volver.

Es ese cachorro que huyó al acercarme a él.

Es ese suspiro que se escapa entre los lábios de la princesa enamorad.

Es ese gato que canta a la luna para que se enamore de él y ella, arrogante, la rechaza.

Es ese beso que se deseó desesperadamente y que nunca se tubo.

Es ese sabio que, aunque sabe del rechazo de la gente, no se desespera y, con lágrimas en los ojos se acerca cada día a la gente con la esperanza de ser bienbenido alguna vez.

Es la lágrima de una niña que desde bebé aprendió a secarsela sola y a no esperar que nadie le diera un beso al irse a la cama o al levantarse.

Es esa chica que mira una y otra vez el vídeo de ese viaje donde sale el chico que le gusta y que nunca la quiso teniendo en la mano el teléfono con la callada esperanza de escuchar el tono de llamada que le tiene puesto al niño de sus ojos.

Es esa que hace que una hija mire por la ventana a las tres de la mañana esperando ver a su madre llegar.

Es la que hace mirar si esta en la puerta del colegio ese padre que despues de tres meses no ve.