
La lluvia cae.
Tus labios permanecen sellados.
Miras hacia tus piernas, dobladas en el suelo. No quieres elevar la cara. Te asusta.
Tus ojos están tristes. No tienen la misma luz que tenía no hace mucho tiempo. Tu sonrisa se apagó como el sol en tu vida.
Quisieras borrar aquel mal día. Te gustaría que todo hubiese sido un sueño que al despertar se esfumara, como el humo de un cigarro.
A pesar de tus deseos, la lluvia sigue cayendo. El sol se se niega a ponerse en el cielo de tu vida.
Ves como tu ropa va calándose. Las gotas de agua caen más rápido por momentos. Eres incapaz de moverte, de levantarte de aquel suelo que te ata, que te aprisiona.
Quieres llorar y no puedes. El cielo, en ese día te robó todas las lágrimas que había en tu corazón para poder ser él el que pueda derramarlas y no tu.
Piensas en todo eso que te pierdes, en todo aquello que no vas a poder ver. Te perderás el primer día de colegio de tu hijo menor, el que mañana hará dos años. No podrás ir a la primera comunión de la niña que adoptaste cuando perdiste a tu primer hijo, ese que querías acunar y nunca pudo llegar a nacer. No sentirás el orgullo de ver a tu hijo de veinticinco años recibir su título de médico y, además, con honores. Había trabajado mucho y al fin podía trabajar de lo que le gustaba.
Por mucho que te pesa esto, no puedes derramar lágrimas, no puedes hacer ninguna mueca de tristeza ni puedes mirar con el sentimiento natural que ahora lleva tu alma.
Ante todo y si te sirve de algo, quiero que sepas que me gusta mucho lo que llevas hoy. Me gusta como paseas. A eso yo le llamo elegancia innata. Me encanta el tono pálido de tu piel y la sonrisa que luce tu cara.
No creo que lo sepas, pero has muerto. Ayer tuviste un accidente de coche. Tu pareja y tu íbais discutiendo. tu conyuge iba con un enfado muy patente.
Discutiais sobre cosas que realmente eran ridículas. Que si no me ayudas en casa, que si llego cansado del trabajo, los niños, no llegamos a fin de mes...
Si, es cierto. Es dia cuatro de noviembre y te llevan en una bonita caja de madera de pino en hombros hacia el campo santo. A eso se le llama empezar bien un mes y terminarlo como es devido.
Tu pareja sobrevivió. podrá disfrutar de todo lo que tu no lo harás. Ahora está en la cama de un hospital, en un coma profundo. Así sobrevive.
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